MALVINAS
La historia

MALVINAS
Y SUS ANTECEDENTES
Las islas Malvinas están situadas en el Mar Argentino a unos 600 km, aproximadamente, de la costa patagónica, poseen una superficie de 11.718 km2 y se compone de dos islas principales, Soledad y Gran Malvina, y aproximadamente 200 islotes más pequeños.
A partir del año 1765 fueron ocupadas por las autoridades españolas del Virreinato del Río de la Plata, luego de algunos hechos diplomáticos y militares entre Francia, España y Gran Bretaña.
En la década de 1820 las autoridades argentinas con asiento en Buenos Aires toman posesión de las islas empleando el mismo principio que constituyó la Nación Argentina e incluso nombrando a Luis Vernet Gobernador de las islas el 10 de junio de 1829. El 3 de enero de 1833 las islas Malvinas fueron usurpadas por la corbeta británica Clio, quienes expulsaron a las autoridades argentinas vigentes.
Dicha situación se prolongó hasta el 2 de abril de 1982, año en que se dio inicio a la Operación Rosario, es decir la recuperación de las islas por fuerzas militares argentinas, dando inicio al Conflicto de Malvinas de 1982. El pabellón nacional flameó hasta el 14 de junio de 1982 en las islas, momento en el cual fueron nuevamente usurpadas por el Imperio Británico.
La Constitución Nacional, en su reforma vigente desde el año 1994, expresa en su Disposición Transitoria Primera que “la Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.”
En ese sentido, se reitera constantemente ante los organismos internacionales, regionales y la comunidad en general, el llamado al Reino Unido a reasumir las negociaciones de soberanía de conformidad con las resoluciones y declaraciones pertinentes de las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos expresando, asimismo, la permanente disposición argentina a tal efecto.




RECUPERACIÓN DE LAS ISLAS
OPERACIÓN ROSARIO



La “Operación Azul”, así denominada por la Armada, paso a llamarse “Operación Rosario” a instancias de integrantes del Ejército, quienes recordaron que en las Invasiones Inglesas criollos y españoles se pusieron bajo la advocación de la Virgen del Rosario para enfrentar a las tropas invasoras.
En la mañana del 28 de marzo de 1982, tropas del Ejército Argentino y de la Armada embarcaron y pusieron rumbo a las islas a órdenes del Comandante de la Operación, General Osvaldo García, su objetivo era nada menos que desembarcar y recuperar las Islas Malvinas, que se hallaban en manos de la corona Británica desde 1833, es decir casi un siglo y medio de usurpación.
Elementos del Comando de la Brigada de Infantería IX y de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 formaron parte de aquella Fuerza de Tarea, embarcados en el destructor ARA “Santísima Trinidad” y el Rompehielos “Almirante Irizar”. En el Transporte “Cabo San Antonio” se trasladaba a la sección transporte del Regimiento 25 y la sección de tropas especiales, que a cargo del jefe de regimiento participaron con el escalón anfibio en la conquista de la localidad.
El 29 de marzo, ante las inclemencias del tiempo y la agitación el mar que impedía las reuniones de comandantes y jefes, se imparten por radio las ideas rectoras para la operación. En estas instrucciones se establecía la intención de realizar una operación incruenta, es decir que se trataría de evitar causarle bajas al enemigo Británico, aún a costa de sufrir bajas propias.
El 30 de marzo debido las malas condiciones meteorológicas que imperaban en el Atlántico sur, con vientos de más de 70 km/h por aquella fecha, obligaron a posponer la ejecución de la operación, fijando el 2 de abril como día D, fecha en la cual finalmente se llevó a cabo el desembarco y ocupación de las Islas por parte de las fuerzas argentinas.
La toma de la residencia del gobernador inglés y el cuartel de los Royal Marines era los objetivos originales de la misión que inicialmente cumplirían las tropas del Ejército, pero debido a los efectos del clima sobre los helicópteros previstos se le asignó una nueva misión durante el operativo de desembarco: atacar junto con los elementos más adelantados de la fuerza anfibia de desembarco para conquistar la pista de aterrizaje y prepararla para el desembarco de las tropas transportadas por aire, teniendo en cuenta que el lugar estaría defendido por efectivos ingleses con armas automáticas y pesadas.
En la noche del 1 de abril cerca las 21:00 hs, inicia el desembarco la agrupación comandos anfibios desde el destructor ARA “Santísima Trinidad” alcanzando la costa a las 23:45 hs. A esa misma hora, el submarino ARA Santa Fe aportó otros diez buzos tácticos para colocar balizas de radionavegación y ocupar el faro del Cabo San Felipe.
A las 6:15 hs del 2 de abril, desembarcan los vehículos anfibios blindados con el Grupo de Tarea 40.1, integrado por fuerzas de Infantería de Marina y de la sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25.
La misión era tomar el aeropuerto con el apoyo de fuerzas helitransportadas desde el rompehielos “Almirante Irízar”, limpiar los obstáculos de la pista y permitir que, a partir de las 8:30 hs, comenzaran a aterrizar los C-130 “Hércules” de la Fuerza Aérea con el grueso de las tropas del Regimiento de Infantería 25 que provenían desde Comodoro Rivadavia.
A las 7:30 h, el jefe del “25” informó que había capturado el aeropuerto y se había despejado la pista. A las 8.45 h aterrizó el primer Hércules C-130. A las 9:00 hs, mientras se desarrollaban escaramuzas en cercanías y dentro de la casa del Gobernador de la Islas, las tropas británicas se rindieron al ser superadas por nuestras fuerzas.
Siendo las 12:30 horas del día 2 de abril de 1982, en una emotiva ceremonia se produce con las formalidades de rigor, el arrío de la bandera británica y el izamiento, por primera vez después de 149 años, de la enseña nacional.

INICIO DE LAS HOSTILIDADES
ATAQUE AL PUERTO ARGENTINO
A las 4:40 hs del 1 de mayo, un bombardero británico B-2 Vulcan, proveniente de la isla ascensión, descargó un racimo de bombas de mil libras sobre la pista del aeropuerto de Puerto Argentino. Esa incursión ejecutada desde gran altura tomó por sorpresa a la defensa antiaérea argentina que, a partir de ese momento, entró en estado de alerta. La pista sufrió un agujero de veinte metros de diámetro, sin embargo, los Hércules C-130 y otros aviones de menor porte pudieron seguir operando hasta el fin del conflicto.
Los británicos habían dividido sus fuerzas navales en dos grupos de tareas; uno, liderado por el portaaviones “Invencible” que se ubicó al norte de la Isla Soledad, a 130 km de Puerto Argentino; el otro, encabezado por el portaaviones “Hermes”, se situó al noreste, a 93 km de la costa malvinera, desde estos navios partieron los aviones Harrier y Sea Harrier que atacarían a las fuerzas argentinas.
Más tarde los radares nacionales, desplegados en Puerto Argentino, anunciaron la llegada de nuevas incursiones. Los sistemas de artillería antiaérea conformados por efectivos de Artillería de Defensa Aérea del Ejército Argentino, con misiles Roland, cañones Oerlikon de 35 mm y sus radares y directores de tiro Skyguard, y artilleros antiaéreos de la Fuerza Aérea y de la Armada entraron en acción.
Entre las 7:40 y las 8:35 horas se desarrolló un violentísimo duelo entre aviones británicos y artilleros nacionales. La aviación británica emplea bombas de fragmentación para destruir la pista y otras del tipo BELUGA, cuyo dispositivo hace que exploten antes de llegar al suelo. Otras que se diseminan en un radio de 200 metros y algunas de menor tamaño que detonan al entrar en contacto con el suelo o con retardo de una o dos horas.
Los británicos continuaron con los ataques, pero se encontraron con el fuego cruzado de nuestra artillería de defensa aérea: dos aviones Harriers son derribados por la artillería del Ejército Argentino, uno por misiles Roland y otro por los cañones de 35 mm; un misil Tiger–Cat de la Armada Argentina derribó a un tercer atacante y otros cuatro se alejaron averiados. Las aeronaves enemigas ya no volvieron a intentar atacar volando a baja altura, contentándose con ataques desde gran altitud y perdiendo, de este modo, efectividad.
También fueron atacadas las posiciones argentinas en Darwin, donde encontraba la base aérea militar “Condor”, Puerto Howard y Bahía Fox, aunque con menor intensidad.
Aproximadamente a las 14:30 hs, 3 fragatas y 1 destructor británicos inician un fuerte bombardeo sobre el sector del aeropuerto y las posiciones argentinas que se encuentran al sur de Puerto Argentino. Por la noche se aproximan los barcos reiniciando el cañoneo naval, que produce bajas y deja los radares de vigilancia fuera de servicio.
Se inicia así, para las fuerzas terrestres, la batalla por las islas Malvinas, que se prolongará, sin pausas, hasta el día 14 de junio de 1982, durante 45 días.
Aquel primero de mayo de 1982, nuestra Artillería de Defensa Aérea tuvo su bautismo de fuego, demostrando una gran eficacia al momento de derribar las aeronaves atacantes o hacerlas desistir del ataque.
El 2 de mayo se produce el hundimiento del crucero ARA “General Belgrano” por un submarino nuclear británico, y como respuesta, el hundimiento del destructor británico HMS “Sheffield” por los aviones “Super Etendart” de la Aviación Naval empleando misiles antibuque “Exocet” el 4 de mayo, la Guerra llegaba al punto de no retorno.





LOS COMBATES EN
SAN CARLOS




Desde el 15 de mayo el Equipo de Combate “Güemes” se encontraba ocupando posiciones en la zona de San Carlos, con la finalidad de proporcionar la alarma temprana sobre un posible desembarco británico en la zona o rechazar acciones menores del enemigo. Dicho Equipo de Combate estaba compuesto de una sección de tiradores de la Compañía C del Regimiento 25 y una Sección Apoyo (”Sección Gato”) a ordenes del Teniente Primero Esteban.
En la noche del 20 al 21 de mayo el enemigo bombardea intensamente con fuego naval la zona del estrecho San Carlos, al igual que Darwin y Puerto Argentino. Las operaciones militares se inician en la madrugada del día 21 de mayo, aproximadamente a las 2:30 hs, sobre la denominada Altura 234, o Fanning Head según la cartografía británica.
En ese lugar estaba la sección “Gato” al mando del Subteniente Reyes, con 4 suboficiales y 15 soldados. El bombardeo se escucha desde el Puerto San Carlos, desde donde se intenta sin éxito establecer comunicación radial con la sección atacada. El cañoneo naval se produce en forma discontinua y con variada intensidad durante un lapso de más de 3 horas.
La Sección “Gato” detecta la presencia de tropas enemigas que, cubiertos por el fuego naval, intentan el desembarco. Dicha sección contaba con dos cañones sin retroceso de 105 mm y dos morteros 81 mm, con los cuales se intentó concentrar el fuego sobre las aguas del estrecho, donde se distinguían las siluetas de los buques que avanzaban batiendo la costa con su artillería, para facilitar la tarea de aproximación de las fuerzas británicas por medio de lanchones de desembarco.
La superioridad numérica, disparidad de material, los medios navales y aéreos en apoyo de las fuerzas británicas inclinaron rápidamente la balanza para el lado de los atacantes. No obstante la determinación de las tropas argentinas, que resistieron durante varias horas, la altura queda en manos británicas y la sección “Gato” inicia una retirada a pie hacia el Este en dirección a Puerto Argentino transportando a sus heridos, evadiendo a los británicos y sin caer prisioneros del enemigo hasta el final del conflicto.
Mientras tanto aproximadamente a las 8:10 hs del 21 de mayo, el transporte de tropas Canberra entraba en el canal de Puerto de San Carlos, escoltado por tres fragatas, desde donde se inician movimientos previos al desembarco que había sido precedido por un intenso cañoneo naval con el objeto de “barrer” el terreno.
Mientras las tropas inglesas transportadas en lanchones, desembarcaban en forma masiva tropas y equipos, eran observados por soldados del Equipo de Combate “Güemes”. A las 8.20 h, lanchas custodiadas desde el aire por numerosos helicópteros pusieron a los primeros ingleses en tierra firme.
La infantería enemiga avanzó hacia el poblado de San Carlos. El teniente Esteban informó radialmente a Puerto Argentino lo que sucedía, y se le ordenó desplazarse hacia el Este, para que no quedaran cercados por un descenso helitransportado. A las 8:40 hs, mientras dos compañías británicas arribaban al pueblo y un helicóptero Sea King intentaba posarse con su carga de soldados, Esteban y sus 42 hombres pasaron al ataque. Un diluvio de balas acribilló la máquina que se alejó humeante hacia las aguas del estrecho.
La infantería británica abrió fuego con morteros y ametralladoras sobre las posiciones de Esteban, mientras un helicóptero Gazelle se precipitaba sobre los argentinos, listo a disparar sus cohetes. Pero nuevamente la cortina de fuego tendida por el Equipo de combate “Güemes” resultó letal. Esta segunda máquina también se precipitó a las aguas. Un tercer Gazelle lanzado al ataque corrió la misma suerte de los dos primeros. Los soldados argentinos se desplazaron, eludiendo la búsqueda de un cuarto Gazelle al que nuevamente atacaron con sus armas portátiles. Esta última máquina se alejó envuelta en llamas y humo.
Esteban, junto con su tropa, aguardó por dos horas el repliegue de la sección “Gato” desde la altura 234, pero no se pudo efectuar la conexión e iniciaron el repliegue en forma separada. El Equipo de combate “Güemes” se retiró sin sufrir ninguna baja, dejando tras sí dos helicópteros Gazelle derribados, un Sea King y otros dos Gazelle seriamente dañados y, probablemente, una decena de bajas enemigas. Estos 42 hombres regresaron a pie a Puerto Argentino, arribando el día 26 de mayo.
Las valerosas acciones del Equipo de Combate “Güemes”, resultaron la única oposición terrestre al desembarco británico en San Carlos y constituyó un preludio para los duros combates que se librarían posteriormente.

LOS COMBATES EN
DARWIN - PRADERA DE GANSO
Consolidada la “cabeza de playa” en Puerto San Carlos, el enemigo se preparaba para emprender la marcha hacia Puerto Argentino; las pérdidas sufridas por la flota británica y el costo en material y vidas humanas que esto aparejaba comenzó a minar el ánimo de la sociedad británica en relación con los escasos logros obtenidos en materia militar y, con el objeto de revertir esta tendencia en la opinión pública, se decidió atacar a las tropas argentinas desplegadas sobre el Istmo de Darwin.
En ese lugar se encontraba la Fuerza de Tareas “Mercedes” a órdenes del Teniente Coronel Piaggi, Jefe del Regimiento 12 (en total 643 efectivos al día 27 de mayo) y estaba compuesta por: el Regimientos de Infantería 12 (disminuido), la Compañía C del Regimiento 25 (disminuida), una sección de la Batería B del Grupo de Artillería de Defensa Antiaérea 601 (dos cañones Oerlikon de 35mm), una sección de tiradores del Regimiento de Infantería 8, un grupo de la Compañía de Ingenieros 9 y parte de la Batería A el Grupo de Artillería Aerotransportado 4 (tres obuses Otto Melara de 105 mm), a estos se le sumaban tropas y aeronaves de la Fuerza Aérea Argentina a cargo de la Base Aérea Militar Cóndor con 202 efectivos.
El Plan del Jefe de la Fuerza “Mercedes” consistía en defender el istmo de Darwin con esfuerzo principal hacia el norte, adelantando la Sección Exploración a Low Pass, y con la masa del Regimiento 12 y una sección del Regimiento 8 en primera línea y una sección de la Compañía C del Regimiento 25 como reserva, con la intención de retardar al enemigo hacia Goose Green. Fracciones de la Compañía C del Regimiento 12, defendería el sur del istmo y se mantendría una sección de la Compañía C del Regimiento 25 como reserva. Para apoyar la operación se emplearían los morteros disponibles, las 3 piezas de artillería y la artillería antiaérea del ejército y la fuerza aérea. Se prevé también el refuerzo helitransportado del EC Solari (con la Compañía B del Regimiento 12 y una sección de la compañía C del Regimiento 25 que se encontraba en proximidades de Puerto Argentino). Los británicos tenían previsto emplear para el ataque el 2do Batallón de Paracaidistas al completo, reforzado con parte del 40 Batallón de Infantería de Marina y apoyado por una batería de cañones de 105 mm, dos fragatas para cañoneo naval y los aviones Harrier en apoyo directo.
En la tarde del día 27, se produjeron ataques aéreos ingleses sobre las posiciones argentinas. A las 22:50 hs se desató un cañoneo naval sobre la Compañía “A” del RI 12, y durante la madrugada del 28 de mayo, la Infantería inglesa se lanzó sobre las posiciones argentinas con intenso fuego de morteros y ametralladoras, la Compañía A al ser sobrepasada comienza el repliegue bajo el intenso fuego de artillería y armas automáticas. El centro de gravedad del ataque enemigo provenía desde el norte. Los argentinos contraatacaron, apoyados por sus morteros de 81 y 120 mm que ejecutaron fuego sobre la retaguardia enemiga y combatiendo en forma decidida. El sector Oeste había cedido pero, peleando cuerpo a cuerpo se logró restablecer la situación y reconstituir el frente. Agotada la munición, la Sección Apoyo se replegó y a las 6:00 hs, el masivo volumen de fuego inglés fue reduciendo las defensas argentinas.
Se ordena el alistamiento de la Sección de Reserva a cargo del Teniente Roberto ESTÉVEZ que ocupa una posición de defensa en la escuela, al norte de Goose Green, imponiéndole la misión de ejecutar un contraataque en dirección NO para aliviar la presión del enemigo sobre la diezmada Compañía A del Regimiento 12 y así recomponer la 1ra línea. El teniente Estévez ocupó una posición en la Escuela Pradera del Ganso y ejecutó un contraataque en Boca House que causó muchas bajas al enemigo, logrando el objetivo de recomponer la primera línea de defensa. Durante este duro combate, perdió la vida el mismo Estévez quien a su vez por medio de un equipo de radio dirigía el fuego de artillería patria. Luego de la muerte del bravo teniente continuaron sus hombres dirigiendo el fuego que batía las posiciones enemigas, a través del equipo de comunicaciones, primero el cabo Mario Castro, y luego de su muerte, el soldado Fabricio Edgar Carrascul, quienes ofrendaron su vida en cumplimiento de la misión siguiendo el ejemplo de Estévez. A las 8:30 hs las fracciones del RI 12 y RI 25 había experimentado muchas bajas y los sobrevivientes se replegaron al poblado, cubiertos por el fuego de dos morteros de 81 mm, a cargo del subteniente Marcelo Raúl Colombo, que batían el Norte de las posiciones para permitir el repliegue de los efectivos.
La Batería A del Grupo de Artillería Aerotransportado 4 que con solo tres obuses operando al momento del combate al mando del Teniente 1ro Carlos Alberto Chanampa, se esfuerza para mantener el régimen de fuego y satisfacer los insistentes pedidos de apoyo. Los efectos de sus obuses a partir del amanecer, orientados por observadores del Regimiento 12, se hacen más efectivos sobre las posiciones enemigas. La cantidad de proyectiles disparados por estas piezas sobrepasaba lo recomendable, tanto es así que al momento de finalizar el combate, los ingleses no creían que tan pocas piezas hubieran disparado tanto y producido los estragos que produjeron. Un ataque aéreo de aviones Aermacchi de nuestra Armada junto a aviones Pucará de la Fuerza Aérea se suscita sobre el campo de batalla y junto a la artillería y la resistencia de la abnegada infantería paralizan el avance británico, quienes se repliegan hacia el norte.
Los efectivos del Equipo de combate Güemes que habían logrado sustraerse a la acción enemiga en San Carlos, a cargo del Teniente 1ro Esteban y que se encuentran reorganizándose en Puerto Argentino, reciben orden de alistarse en la noche del 27 de Mayo para su traslado por helicópteros a Goose Green. El traslado se efectúa a partir del 28 de Mayo, en helicópteros del Ejército Argentino. La fracción logra arribar a la zona aproximadamente a las 9:30 hs, desembarcando aproximadamente a 8 Km al Sur de Goose Green. El movimiento aéreo se efectúa, prácticamente, a ras del piso, para eludir la detección del enemigo. Luego del desembarque, dos helicópteros a cargo del Capitan Swendsen y del Tenientete Florio descienden en Goose Green bajo el fuego enemigo para evacuar heridos a Puerto Argentino. La fracción a cargo del Teniente 1ro Esteban es batida por fuego de artillería enemiga, por lo que despliega y avanza hasta Goose Green, siguiendo el contorno de la playa y a las 10.30 hs efectúa su presentación en la localidad al jefe de la Fuerza de Tarea y se interioriza de la situación.
Mientras tanto los efectivos a cargo del subteniente Juan José Gómez Centurión contraatacaron vigorosamente y lograron alcanzar alturas ubicadas a dos kilómetros al norte de Pradera del Ganso. A las 12.30 hs, el enemigo inglés lanzó un masivo ataque final. Su fuerte fuego de artillería de campo y morteros castigaron las posiciones que ocupaban una sección de tiradores del Regimiento de Infantería 8, la Compañía “A” del Regimiento 12 de Infantería y efectivos de la Compañía de Servicios del mismo regimiento en Darwin. En estos combates se destaca, por su valor y ejemplo personal, el Subteniente en comisión Ernesto Peluffo, quien a cargo de personal de los servicios se multiplica, dirigiendo la acción de sus subordinados y reabasteciéndose de la munición del personal caído, rechazando una y otra vez los ataques ingleses en su sector. Finalmente, el Subteniente es herido de consideración en la cabeza, y aun así, ordena el repliegue de sus hombres manifestando su decisión de permanecer en el lugar para protegerlo, temperamento que no es aceptado por su personal, quien luego de grandes esfuerzos logra evacuarlo hacia propias líneas. La Compañía C del Regimiento 12 se ha replegado hasta el linde Sur de la localidad y combate con efectivos enemigos que la atacan por el Oeste y desde el Sur. Constantemente llegan a la población efectivos dispersos, algunos heridos, otros exhaustos. Se combate en el sector de la Escuela al Norte de Goose Green, en forma intensa, mientras que con efectivos equivalentes a 2 Secciones de la Compañía “C” del Regimiento de Infantería 25 se ha organizado, para la defensa, del perímetro de la localidad.
Los dos cañones Oerlikon de 35mm que allí se encontraban, a esta altura del combate dejan de apuntar sus cañones al cielo y ejecutan tiro terrestre con el objeto de detener el avance enemigo, pronto dejarán de tronar, quedando silenciosos hacia el final al combate. La situación se hizo insostenible para los efectivos del Ejército Argentino que habían combatido hasta el límite de sus posibilidades. A las 21:30 hs del 29 de mayo, el Jefe de la Fuerza de Tareas “Mercedes” informó que la situación ya no podía sostenerse. A las 11:00 hs del 30 de mayo se produjo el cese de fuego y el final de uno de los más encarnizados combates terrestres de la campaña de las Malvinas.










LOS COMBATES EN
MONTE LONGDON
La Compañía “B” del Regimiento de Infantería 7, reforzada con la 1ra Sección de Ingenieros de Compañía de Ingenieros 10 y una Sección de ametralladoras de la Infantería de Marina, se encontraban emplazadas cubriendo el acceso Noroeste a la primera línea de posiciones defensivas de Puerto Argentino, en las alturas de Monte Longdon, a ordenes del Mayor Carlos Carrizo Salvadores, 2do jefe del Regimiento 7, constituyendo un punto fuerte denominado Subsector Plata y que defendía los 360° de la posición.
El 8 de junio, después de que oscureció, patrullas adelantadas detectaron la aproximación de fuerzas de infantería inglesas. Inmediatamente, se ordenó la apertura de fuego de los morteros pesados y se solicitó apoyo de fuego sobre la zona de avance del enemigo, acción que produjo su repliegue hacia el Noroeste. En los siguientes tres días se produjeron varios ataques aéreos, alcanzando por momentos una gran intensidad.
A las 20.30 horas del 11 de junio, se intensificó el fuego de artillería enemigo y se cortaron los tendidos telefónicos. Las distintas secciones quedaron comunicadas sólo por radio. Personal de comunicaciones, bajo el fuego inglés, inició su reparación, logrando restablecer el tendido una hora después. A las 21.30 hs el Subteniente Juan Domingo Baldini, Jefe de la 1ra Sección, informó que el enemigo había alcanzado su posición, comunicando que se aprestaba a lanzar un contraataque. Este valiente Oficial pasó a la acción y cayó sin vida junto al Cabo Ríos. A las 23 hs se inició el masivo ataque inglés sobre Monte Longdon. Sobre la medianoche, el Jefe del subsector ordenó al Teniente Hugo Aníbal Quiroga, Jefe de la Sección de Ingenieros 10, que lanzara un ataque sobre el sector donde estaba cercada la 1ra Sección de Baldini, con el fin de recuperar posiciones o facilitar el repliegue de esos efectivos. Los ingenieros se enfrentaron a los británicos, logrando que éstos se replegaran. Pero la fuerza de este ataque terminó deteniéndose, pues nuevas tropas inglesas presionaban sobre los flancos. Los combates cuerpo a cuerpo se multiplicaron lográndose, finalmente, detener el avance inglés y estabilizando la situación del sector. Entretanto, y desde las 23 hs la 2da y 3ra Sección del la compañía B eran presionadas por el enemigo desde el Oeste, Suroeste y Noroeste.
En esas circunstancias, se solicitó al Jefe del Regimiento 7 el envío de efectivos para emprender un nuevo contraataque sobre el enemigo. Con las primeras horas del 12 de junio llegó a Monte Longdon la Primera Sección de la Compañía C del Regimiento 7 al mando del Teniente Raúl Castañeda, quien había marchado hasta allí, hostigado por el fuego inglés. Se le ordenó entonces ejecutar un contraataque en dirección Noroeste para envolver a los británicos que asediaban a la Sección de Ingenieros y lo que quedaba de la 1ra Sección (Subteniente Baldini). A las 3 hs del 12 de junio, Castañeda entró en combate, enfrentando a importantes fuerzas del enemigo. Su embestida logró el repliegue de los británicos. Pero un masivo fuego de morteros detuvo el ímpetu argentino y propició un nuevo ataque inglés, ahora reforzado con nuevos efectivos. A las 5 horas del 12 de junio, el enemigo atacaba desde el Norte, Noroeste, Oeste y Suroeste con efectivos varias veces superiores, apoyado por masivo fuego de artillería y morteros. Las bengalas iluminaban el cielo nocturno. Para ese entonces, los argentinos ya no tenían efectivos disponibles para intentar un contraataque y sus municiones estaban casi agotadas. A pesar del fuego de artillería nacional, que castigaba las posiciones inglesas, el ataque británico no cedía.
A las 6.30 hs, el Comandante de la Agrupación Puerto Argentino ordenó el repliegue de las tropas Argentinas hacía Wireless Ridge y también ejecutar fuego masivo de artillería sobre las alturas de Monte Longdon, una vez que se retiraran. Después, se ordenó el repliegue de estos valerosos y extenuados combatientes a Puerto Argentino. De los trescientos efectivos empeñados en este combate, sólo noventa de ellos pudieron llegar a la capital malvinera. El resto quedó muerto, herido o prisionero. Monte Longdon fue el combate más encarnizado de la campaña de las Malvinas y en aquella oscuridad poblada de bengalas, munición trazadora y relámpagos de bayonetas y cuchillos, nuestros soldados ofrecieron la más enconada resistencia y en muchos casos el supremo sacrificio hasta perder la vida.





Galería de imágenes
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